Lo peor de ser un súcubo es tener que matar a tus hijos antes del amanecer.
Puedo proyectar toda la belleza que necesites, pronunciar las palabras que desees oír, llevar el ritmo sinuoso que supliques alcanzar. Puedo deslizarme susurrante y electrizar tu lecho.
Hago que el rito comience, sé como conseguir su infinitud, hacer las noches eternas, ser musa nutricia…
Pero cada amanecer, observo como las hojas han caído, las velas se han consumido y mi vientre se ha derramado.

Sigilosa y articulada me deslizo. Ligera.
Alimento mi deseo absorviendo el ajeno.
Alieno sus mentes. Me adentro en su psique.
Opaca, brillo y domino. Inicio la búsqueda del poder.
Derrocho energía estéril pues anhelo su transformación.Cuando esta llega, el poder se agota y comienza la pérdida…pero entonces el sol se pone de nuevo.