30
Jun 10

♀♂

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Llevo un par de semanas rodeada de hombres. Les escucho, trato de ubicarme en su discurso, de incorporarlo de alguna manera y es extraño. Me llama la atención la capacidad que tienen de homogeneizarse, es decir, por muy diferentes que sean, consiguen hacerse líquidos y diluir su subjetividad por unos instantes, renunciar a todo eso para convertirse en un solo semblante.

Las mujeres me plantean un enigma todavía mayor. Me pregunto si existe alguna posibilidad de encuentro.

Lacan decía que la relación sexual no existe; tambien decía que amar es dar lo que no se tiene a quien no es.

¿Empezamos a pensarlo juntos?


28
Jun 10

Piedras

Piedras

Tratábamos de desenterrar una enorme piedra de cemento, una amorfa, dura y molesta piedra. Tratamos de hacerlo durante días, cavamos a su alrededor hasta que conocimos su perímetro, por lo menos lo que parecían sus límites. La sitiamos. Descargamos contra ella toda nuestra fuerza y se convirtió en nuestro principal objetivo, mitad diversión, mitad dolor.

Al séptimo día alguien decidió ir a por un cincel y un martillo. Comenzó suavemente a golpearla, a pulirla, a acariciar sus bordes. De repente se convirtió en algo hermoso. Dejé de desear destrozar aquella piedra.

Cada golpe, cada intento de sometimiento me conmocionaba más. Les veía uno tras otro tratando de atravesar la piedra, turnándose y riendo en una suerte de violación étnica.

Ahora no puedo parar de pensar en la importancia de esa piedra, de su existencia, sin ella no hubiésemos sentido el deseo, tanto de conservarla como de destruirla. Quizá no sea tan malo que esa piedra esté ahí.

¿Cómo llevas tú tu propia piedra?


10
Jun 10

La Estantería

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Siempre he tenido un problema con los límites, los límites de un goce, a veces, deslocalizado. Me cuesta contenerme y encontrar el equilibrio, soy electricidad pura.
B.B. me dijo que podía localizar mis excesos en su estantería. Ella guarda un libro de cada uno de mis viajes. Es bueno saber que ha podido hacerlos objeto, condensarlos, reunirlos, mostrármelos y hacerlos tangibles. Cuando vea sus libros veré también una parte de mi misma.
Solamente somos a través de un otro. Ella me ha permitido ser.
Soy la estantería.


25
May 10

Órgano

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Pensaba en cómo me encantaría poder atrapar una mirada. Me refiero a la imposibilidad de captar ese instante mediante la fotografía.

Estoy segura de que puedo sacar una buena foto del órgano, al fin y al cabo un ojo es sencillo de fotografiar, pero la mirada… cae casi siempre antes de que yo pueda poseerla.

A veces puede conseguirse, he jugado con quien deseaba entregármela y en ese momento la tuve. Recuerdo una ocasión en que robé una mirada, ocurrió hace un par de semanas. Fue algo fortuito pero de una gran belleza. Se convirtió en una foto dolorosamente íntima. La he guardado sólo para mí.


19
May 10

Un Gato

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Hoy vi un gato agonizando. Estaba convulsionando, retorciéndose de dolor. Tenía una postura extraña. Todo sucedía en silencio.

Estábamos paseando y fui la primera en verle. Eran las 11 de la mañana y hacía sol.

Pensé que teníamos que hacer algo, algo que detuviese ese dolor. Me resultaba inasimilable verlo sufrir, ver su soledad, verle tan hirientemente débil. Nadie quiso hacer nada, a nadie le pareció que pudiésemos hacer gran cosa, así que nos fuimos.

Me pasé un par de horas sin poder sacarme de la cabeza la imagen del maldito gato.

El caso es que a las 3 de la tarde tenía que pasar por el mismo lugar. Durante el camino deseé que hubiese muerto. Recuerdo que no podía parar de pensar en que si seguía vivo tendría que matarlo.

Por increible que parezca, a veces el dolor puede convertirse en infinito. Cuatro horas después, allí seguía, sus movimientos eran algo más tenues pero igualmente desgarradores.

Me acerqué a la mujer que trabajaba la huerta. Me dijo que ya lo sabía, que una vecina se lo había dicho pero que ella no podía hacer nada “qué queres que lle faga, non vou a chamar ó veterinario. Comería veneno dese que lle botan ós ratos”.

Me sentía decepcionada. Esperaba que ella hubiese tenido el valor de darle un buen golpe y acabar con su dolor. Al fin y al cabo era su gato. Supongo que simplemente no sintió que tuviese que hacer nada.

Ahora son las 20:40. quiero creer que por fin habrá muerto.

El hecho de sólo yo sintiera la necesidad imperante de hacer algo, es sólo una cuestión subjetiva, algo sintomático; pero lo triste es que al final yo tampoco hice nada, ni salvarlo ni matarlo.


12
May 10

Si lees este Blog…

Cosmos

… simplemente di COSMOS.


12
May 10

To Be Hunted

Svastica

El uniforme rellena de forma generosa su cuerpo delgado en extremo. Su figura, vertical y rígida se refleja en el cristal de la sala de usos múltiples. Junto a su reflejo está el de una mujer, uniformada, curvilinea y de mirada enigmática. Caminan juntos por los pasillos, recorren en silencio cada uno de los vacíos corredores. Él parece sabio y seguro de sí mismo. Ella inquietantemente dulce. No sabría decir quién me da más miedo de los dos.

Una esvástica insultantemente grande preside la estancia. Se detienen ante los ascensores. Ella busca la mirada y él se la entrega. Ella le acaricia con ternura. Se abren las puertas.


11
May 10

Silencio

Silence

Creo que el silencio es, sin duda, la única respuesta posible. Ahora ya no siento que tenga que hacer o deshacer nada, ni siquiera reinventarme o matarme. La obligación autoimpuesta de idolatrar y sostener amos ha caido; la incesante y desesperada necesidad de tapar todo con palabras se ha esfumado; y la muñequita a la que había que cargar de libido está sobrealimentada.

Expectante, muda y perpleja, me abandono a la angustia del silencio. ¿Qué interrogar cuando sabes que no hay respuesta posible?


1
May 10

Bonnie & Clyde

Bonnie & Clyde

Bonnie y Clyde atracaban bancos. Creo que esa era su forma de follar.

La violencia como descarga pulsional. Una violencia que ponía cuerpo a su amor. El cuerpo que ellos no eran capaces de entregar.

Creaban sus propios escenarios de excitación, y los que les rodeaban no eran más que marionetas ridículas que servian de decorado en sus performances eróticas.

A los ojos de los demás eran monstruos. Supongo que incluso entre ellos se vieron así alguna vez.

Qué extraños compañeros fantasmáticos. Qué extraña manera de gozar.

Al final estaban confusos, agotados y perdidos pero, como ninguno estaba dispuesto a ceder su parcela de goce, simplemente se resignaron a esperar a que algo externo acabara con lo que habían creado.

La mañana del 23 de mayo de 1934 fueron asesinados. Murieron en un tiroteo orgásmico, cruel e intenso. Murieron juntos, gozando, y al fin, satisfechos.


29
Abr 10

Sylvia

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Sylvia Plath prepara el desayuno de sus hijos. He imaginado esa escena cientos de veces.

Ellos duermen en la habitación de al lado. La casa está silenciosa. Silenciosa como una tumba. Ella pone la mesa y cocina con esmero, trata de hacer un último gesto de belleza y amor hacia ellos. Luego abre las ventanas de la habitación de los niños, no quiere hacerles daño, por lo menos no con el gas.

Una desesperada serenidad la lleva a arrodillarse frente al horno. Apoya delicadamente su cabeza y aparta los mechones de pelo que cosquillean su rostro. Después simplemente respira, lenta y profundamente.


10
Abr 10

Keriuesgo

HSB

Una vez conocí a un chico y a dos chicas. Los tres buscaban la pureza, los tres crecieron juntos y los tres se dieron cuenta de que quizá nunca la encontrarían.

Sin embargo, a veces, si cierro los ojos, puedo oirlos tocar aquellas canciones. Canciones lisérgicas, rituales, desenfrenadas. Eran canciones hermosas.

Y tanto les daba una oui-ja como una guitarra, un porro o un bosque. Cualquier excusa era buena para estar juntos. Era lo único que podían hacer, porque así no tenían miedo, así podían sentir toda esa mágica fuerza. No importaba lo que sucediera, nada podía pasarles, juntos manejaban todo ese poder absolutamente inmanejable.

Recuerdo sus camisas de cuadros, sus pintalabios rojos, las infusiones de hierba luisa, las drogas, las manos enlazadas, los gritos, el humo y la luz de las velas.

Solían reunirse en una pensión oscura. Una maldita madriguera, un agujero podrido. Se abrazaban y la franela les daba calor, luego empezaban las extrañas palabras y los dulces bailes.

Sus amigos oscuros aparecían cada noche, solían cabalgar con ellos, solían cuidar de ellos. Un día les regalaron un poema de tres versos, cada uno cogió el suyo y lo guardó en un cofre. Nadie nunca se atrevió a preguntarles sobre ello.

Han pasado algunos años. No sé donde están ahora pero estoy segura de que siguen juntos. Si cierro los ojos puedo oirlos tocar aquellas canciones. Canciones lisérgicas, rituales, desenfrenadas. Eran canciones hermosas.


2
Abr 10

Nueva York 3

Marina

En Nueva York visité el MOMA. Mi intención era disfrutar los dibujos de Tim Burton que me parece un genio desde que vi Big Fish. El caso es que al entrar me encontré de morros con una exposición que no esperaba: “The Artist Is Present” de Marina Abramović. Ella estaba allí, sentada en una silla frente a una mesa, imperturbable, muy quieta, en calma. Había otra silla libre, al otro lado de la mesa, y el espectador era invitado a compartir durante el tiempo que él decidiera esa mesa y ese ambiente tan íntimo con Marina. Ella simplemente permanecería allí, durante meses, 7 horas al día, imperturbable, muy quieta, en calma.

El escenario parecía un ring, cercado como una prohibición policial, iluminado y rodeado de cámaras que lo registraban todo, cada gesto, cada microexpresión del rostro.

Ya conocía algunos de sus trabajos, me gusta su concepción del cuerpo como objeto artístico, es, sin duda, una artista interesante y su obra peculiar e inquietante.

El caso es que pensé: – Estoy aquí y ella también está aquí, así que esperaré mi turno y compartiré la experiencia con ella, es una oportunidad única.

Así fue. Lo curioso del tema es que al principio crees que es ella la chalada y que estás allí por ella, para facilitar o participar de forma divertida en la chaladura comunal. Pero cuando pasa el tiempo y ya llevas un rato haciendo cola, te das cuenta de que estás allí sólo por tí, por tu vanidad , tu exhibicionismo y por tu goce.

Imagino que cada uno de los visitantes que decidimos o decidan (estará allí hasta mayo) compartir ese universo tendrá una experiencia particular y diferente. De lo que estoy segura es que la experiencia tiene un efecto importante en cada uno, por lo menos si tiene la sensibilidad artística lo suficientemente alerta como para percibirse a sí mismo en ese escenario.

Y al final llegó mi turno. ¿Cómo estar a la altura de ella? ¿cómo permanecer imperturbable ante su serenidad extraña?. Durante los primeros minutos me sentí rara, rodeada de gente mirándonos y haciendo fotos, luego incluso me daba la risa por dentro, veía la situación absurda. Qué extraño, pensaba, es esperar una cola de una hora para mirar a otra mujer a los ojos.

Pero luego, mientras los minutos pasaban y yo penetraba poco a poco en esos ojos y ella en los míos, me di cuenta de que lo que nos rodeaba simplemente no existía.

Me encontré a mi misma contándole con la mirada quien era yo, o por lo menos quién creía ser, me sentí como si me confesara ante alguien al que no avergüenzan los pecados de nadie. El mundo se detuvo y yo le revelé el sentido de mi viaje, había volado 5000 km para matar a la antigua yo y permitir que naciera algo nuevo. – He venido a asesinarme, ahora que lo he hecho me iré, iré a permitir que emerja algo diferente, algo mejor, te dejo mi cadáver aquí, justo en esta silla. Gracias. Adiós.


28
Mar 10

Nueva York 2

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La ciudad me absorvió tan rápido como luego me expulsó. Salí como residuo, como resto digerido de forma rudimentaria.

Sin embargo, la City me dió la oportunidad de sentir una extraña libertad; un sentimiento de auténtico anonimato en una ciudad que te condena irremediablemente a la insignificancia. Allí no importa demasiado la rareza de nadie.

Ocho días de placeres metropolitanos: pasear Harlem, suspirar la verticalidad luminosa de Manhattan, perderme en una y mil calles, participar en las infinitas orgías de olores y sabores, enfrentarme a Marina Abramović en un duelo de universos, fotografiar el puente de Brooklyn, subir a un ferry, al metro, a un helicóptero, dormir y caminar.

Ahora que he vuelto, echo de menos esa insignificancia, aquí soy demasiado importante para alguna gente, aquí me quieren y me conocen. Aquí es complicado estar a la altura de ese amor.

En Nueva York no le importaba nada a nadie.


28
Mar 10

Sala de espera

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Mi cuerpo genocida me envía una y otra vez a lugares como este. Son las dos de la madrugada y llevo ya tres horas aquí.

Una maldita vía en el brazo. Odio las agujas, me repugna la sangre, tengo ganas de vomitar. El pánico me invade, me paraliza, necesito sacármela del brazo, la noto hasta el extremo, hiperventilo, siento la presión y el sudor. Algunos llama a esto hemofobia.

Hace media hora estaba en una sala de espera tediosa, ahora quisiera estar otra vez allí, lejos de este angustioso box.

Pienso en el viejecito irritante que hacía molestos ruidos con la boca; en los quejidos en si bemol de la mujer con la pelvis fracturada; en la chica atractiva que rascaba su candidiasis a placer, colocando su bolso estratégicamente para disimular el movimiento desesperado de su mano; pienso en mí misma, molestándoles a todos a mi vez con el estruendoso ruido del grafito deslizándose violentamente sobre la moleskine.

Recuerdo que quise estrangular a todos y cada uno de ellos. Ahora sólo quiero esa aguja fuera de mi cuerpo y a mi sangre dentro de él, donde debe estar, donde no pueda verla.

Aparece mi médica -Buenas noticias, no hay infección. Es sólo un virus, puedes marcharte.

Afortunadamente me desmayo cuando me quita la vía. Siempre lo hago, así no me entero.

Luego despierto, presiono la tirita, recojo mis cosas y me voy. Subo al coche y respiro. Profunda y lentamente. Son las dos y veintisiete.


7
Mar 10

Nueva York 1

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El próximo domingo me voy a Nueva York.

A veces la mejor manera de encontrarse es huir de uno mismo.

Cuando me alejo de todo aquello que me protege, de todo aquello que me hace sentir segura, acabo encontrando un nuevo rostro.

Cuando viajo no siento la pérdida, todo lo contrario. Suelo embarazarme del sitio que visito, me fundo en él, me empapo, me someto a su ley y a su belleza.

Cada viaje es una transformación. Nunca soy la misma al regresar. Eso es bueno. Por lo menos debería serlo.

Esta vez no será distinto. Volaré a Nueva York y algo de mi nacerá allí . Inevitablemente, algo morirá allí también.

Me acompaña un hombre moreno, la mayor parte de los viajes que recuerdo han sido con él. Y conozco exactamente el color de sus ojos. Mañana una nueva aventura.