Dormir una siesta en el diván de Freud; ser la botella de Morrison y la pluma de Sylvia Plath; merendar pensamientos lacanianos mientras trato de detener la guerra balcánica de mi cerebro; escudriñar el futuro en un glaciar; bucear en tí, subterránea y narcoléptica; explorar los límites del cuerpo; masturbar a la tierra; fotografiar puentes desde el espacio; hacer una autopsia a mi maleta; ser viento del oeste correteando por los jardines del Petit Trianon; tejer un abrigo de musgo; asesinar y resucitar un bonsai; perderme en tus ojos…
¿Qué harás tú?