28
Mar 10

Sala de espera

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Mi cuerpo genocida me envía una y otra vez a lugares como este. Son las dos de la madrugada y llevo ya tres horas aquí.

Una maldita vía en el brazo. Odio las agujas, me repugna la sangre, tengo ganas de vomitar. El pánico me invade, me paraliza, necesito sacármela del brazo, la noto hasta el extremo, hiperventilo, siento la presión y el sudor. Algunos llama a esto hemofobia.

Hace media hora estaba en una sala de espera tediosa, ahora quisiera estar otra vez allí, lejos de este angustioso box.

Pienso en el viejecito irritante que hacía molestos ruidos con la boca; en los quejidos en si bemol de la mujer con la pelvis fracturada; en la chica atractiva que rascaba su candidiasis a placer, colocando su bolso estratégicamente para disimular el movimiento desesperado de su mano; pienso en mí misma, molestándoles a todos a mi vez con el estruendoso ruido del grafito deslizándose violentamente sobre la moleskine.

Recuerdo que quise estrangular a todos y cada uno de ellos. Ahora sólo quiero esa aguja fuera de mi cuerpo y a mi sangre dentro de él, donde debe estar, donde no pueda verla.

Aparece mi médica -Buenas noticias, no hay infección. Es sólo un virus, puedes marcharte.

Afortunadamente me desmayo cuando me quita la vía. Siempre lo hago, así no me entero.

Luego despierto, presiono la tirita, recojo mis cosas y me voy. Subo al coche y respiro. Profunda y lentamente. Son las dos y veintisiete.


7
Mar 10

Nueva York 1

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El próximo domingo me voy a Nueva York.

A veces la mejor manera de encontrarse es huir de uno mismo.

Cuando me alejo de todo aquello que me protege, de todo aquello que me hace sentir segura, acabo encontrando un nuevo rostro.

Cuando viajo no siento la pérdida, todo lo contrario. Suelo embarazarme del sitio que visito, me fundo en él, me empapo, me someto a su ley y a su belleza.

Cada viaje es una transformación. Nunca soy la misma al regresar. Eso es bueno. Por lo menos debería serlo.

Esta vez no será distinto. Volaré a Nueva York y algo de mi nacerá allí . Inevitablemente, algo morirá allí también.

Me acompaña un hombre moreno, la mayor parte de los viajes que recuerdo han sido con él. Y conozco exactamente el color de sus ojos. Mañana una nueva aventura.


1
Mar 10

Sé feliz

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La felicidad como imperativo, la felicidad como mandato superyoico. Todo lo que nos rodea parece exigir: ¡Sé feliz!

Lo peor de todo es que nos lo creemos, creemos firmemente en que es posible y, ese integrismo de la felicidad nos hace irremediablemente desdichados. Hipnotizados perseguimos el objeto que venga a colmarnos y nos sacie; uno tras otro en un consumo desenfrenado. Preferimos tapar con nuevos intentos el fracaso del intento anterior, en un baile absurdo y grotesco.

Otro mandato absurdo:  ¡Anestesia el dolor!  ¡Huye de la tristeza!

La felicidad como estado es un imposible. Quizá lo maravilloso sea disfrutarla de vez en cuando, en una indescriptible intensidad y luego, la mayor parte del tiempo, poder gozar de una serenidad amable. La tristeza y el dolor son inevitables y lo mejor que podemos hacer, es descubrir donde los buscamos, para no sufrir más de lo necesario.

Con estos mensajes no me extraña nada que las depresiones aumenten día a día. ¿Quién puede soportar no ser feliz en una sociedad en que todo el mundo está obligado a serlo?

Yo he sido feliz y lo seré. Lo malo es que a veces sólo me doy cuenta de que lo he sido cuando el momento ya ha pasado. Soy feliz en el recuerdo. Quizá la felicidad sea eso, un hermoso y melancólico recuerdo.


16
Feb 10

La Marca

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William Blake escribió “ El camino del exceso lleva al palacio del saber”.

En aquel extraño final sentí que habíamos rebasado todos nuestros límites.

El chico de ojos turbios me dijo – un bonsai puede cultivarse saltándose todas las reglas y conseguir aún así que sea armonioso. Nosotros nos las saltamos todas pero no conseguimos la armonía.- Supongo que tenía razón.

Y ahora, caído ya el velo, sólo nos queda contemplar con resignación y tristeza la desnudez ridícula de nuestros goces.

Dentro de esta infinitud imparable; condenados a un universo imaginario, encadenados por y para nuestros fantasmas; nos damos cuenta de la marca en el cuerpo, de la eternidad de la misma, de su vacío, de esa perpetua autolesión.

Y casi sin darme cuenta llegó. Lo que había estado esperando toda la vida; lo indeleble, lo indestructible, aquello que prometía ser vertiginoso y cálido; al final fue devorado precipitadamente por nuestra angustia y nuestro silencio.

Hoy con tus palabras supe que por fin lo tenía, y con ellas has curado toda demanda posible, ya no tengo nada más que pedirte, me lo has dado todo, ahora lo sé.

El chico de ojos turbios dijo: – PARA SIEMPRE, PARA SIEMPRE…-


6
Feb 10

Hotel

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La habitación es pequeña, clasi claustrofóbica.

Decido prescindir de todo objeto que evite mi soledad. Soy un cuerpo, no sólo lo poseo, sino que soy el cuerpo mismo. Siento su angustia, su incomodidad, su placer y su goce.

Doy vueltas y más vueltas, giro sobre mí misma, ordeno la maleta en un intento de controlar el absurdo. Hay sólo tres perchas en el armario.

Pienso en lo raro que es estar en la habitación de un hotel, en lo inquietante del concepto mismo.

No puedo dormir, la asociación libre no cesa. La causa podría ser una transferencia salvaje con un hombre sabio, o quizá el insoportable de compartir la habitación conmigo misma, no lo sé, tampoco importa.

Son las seis de la mañana, he conseguido dormir un par de horas. Me despierto desasosegada debido a los ruidos de la habitación de al lado. Un hombre susurra y una mujer gime. Escucho el ritmo cada vez más frenético, los gemidos se entrecortar y luego se alargan.

Lo que en otras circunstancias me parecería erótico ahora me incomoda, viola mi ansiada soledad, impide mi descanso, me obliga a ser consciente de la presencia del Otro, limita mi goce autista.

Me entretengo pensando en que sus gemidos son muy diferentes de los míos.

Al fin acaban, al fin duermen.

Reordeno la dichosa maleta, sólo hay tres perchas en el armario.


31
Ene 10

Todo sueño es un deseo reprimido

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La pasada noche volví a soñar con las olas, casi no recuerdo nada, sólo que eran grises y densas.

Mis olas, de nuevo. Ola oscuras. Nada que ver con las olas suaves, cristalinas y calientes de la última vez.

Maldito dolor. Mi síntoma lo inunda todo,  igual que ellas.

¿Qué has soñado tú?


25
Ene 10

Súcubo

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Lo peor de ser un súcubo es tener que matar a tus hijos antes del amanecer.

Puedo proyectar toda la belleza que necesites, pronunciar las palabras que desees oír, llevar el ritmo sinuoso que supliques alcanzar. Puedo deslizarme susurrante y electrizar tu lecho.

Hago que el rito comience, sé como conseguir su infinitud, hacer las noches eternas, ser musa nutricia…

Pero cada amanecer, observo como las hojas han caído, las velas se han consumido y mi vientre se ha derramado.


23
Ene 10

Ideas para una tarde de domingo

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Dormir una siesta en el diván de Freud; ser la botella de Morrison y la pluma de Sylvia Plath; merendar pensamientos lacanianos mientras trato de detener la guerra balcánica de mi cerebro; escudriñar el futuro en un glaciar; bucear en tí, subterránea y narcoléptica; explorar los límites del cuerpo; masturbar a la tierra; fotografiar puentes desde el espacio; hacer una autopsia a mi maleta; ser viento del oeste correteando por los jardines del Petit Trianon; tejer un abrigo de musgo; asesinar y resucitar un bonsai; perderme en tus ojos…

¿Qué harás tú?


17
Ene 10

Haití

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Lo de Haití me pilló pintándome las uñas; haciendo alarde de mi lado más frívolo mientras la miseria se desparramaba a 7000 kilómetros.

Cuando la tragedia se engrandece y se hace tan palpable, nadie puede huir de ella. El dolor se convierte en una especie de susurro maldito que lo abarca todo. Una enorme nube de tormenta, una onda expansiva que arrasa y conmociona.

Ojalá yo fuera una de esas personas que creen en la bondad y solidaridad infinita del ser humano.

Me temo que dentro de un mes nadie se acordará de ello. Amnésicos, continuaremos en el refugio de la cotidianeidad, hasta que una desgracia ajena nos perturbe y estremezca durante unos instantes.

Luego podremos seguir pintándonos las uñas.

Quizá algún día nos toque a nosotros…


10
Ene 10

Invierno

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Hace frío, demasiado frío. Hay nieve por todas partes.

En medio de la nada encontré un árbol. Era un manzano viejo, retorcido y húmedo. No tenía ni una sola hoja, ni una, y sin embargo, estaba cargado de un montón de redondas, rugosas y amarillas manzanas.

Y allí estaba ese árbol, vertical, arrogante, imperturbable. Todo producto, todo fruta. Como un milagro en pleno invierno. Un regalo a pesar de todo, a pesar del frío.

En ocasiones, también me he encontrado con personas así.


9
Ene 10

Arte

El arte es una búsqueda enigmática y narcisista. Tiene algo de servilismo y también algo de pérdida.

Supongo que la única forma de hacer una obra infinita es convertirla en algo efímero.

La mayor parte de las veces aspiro a crear algo tan hermoso que resulte insoportable. Crear algo hirientemente bello para luego destrozarlo y reducirlo a la nada. Dinamitarlo y olvidarlo.

Y tú? ¿Cómo es tu arte? ¿Cómo lo creas o …lo destruyes?


2
Ene 10

Emborráchame

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Él siempre se coloca en el mismo lado de la barra. Es joven y dice ser poeta.

Fanfarronea y asegura que, siendo sólo poeta, no conseguirá ser oído.

Necesita, por tanto, ser también alcohólico, porque está convencido de que los borrachos seducen más y que su credibilidad artística depende de cuánto se ponga.

Lo que me llama la atención no es que esté borracho o que diga escribir versos. Lo que verdaderamente me sorprende es su exhibicionismo, porque sabe lo absurdo que sería un alcoholismo que no fuese mostrado ni compartido.

Él se asegura su sitio en la barra y a sus espectadores. Consigue, por fin, que escuchemos su poema.


30
Dic 09

Rápido

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Dicen que lo urgente no deja tiempo para lo importante. Supongo que eso fue exactamente lo que me pasó a mí. Todo fue tan rápido, tan fugaz…

Decisión tras decisión conseguí, por fin, boicotearme.

Hace 10 años me prometí a mí misma que saldría de este pueblo de mierda.

Es curioso, a mis 31 años, estoy en el mismo maldito lugar y más atada a él que nunca.

¿Cómo lo he conseguido?

¿Cómo te boicoteas tú?


29
Dic 09

Rito fantasmático

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El momento más erótico de mi vida fue una mirada. Ver su deseo de forma tan explícita me sació de tal manera que me condenó a buscar siempre sucedáneos de ese encuentro.

Reconozco en mí un interés vampírico por el deseo, me alimento de él, es mi heroína.

Cierro los ojos y recuerdo esa mirada; la evoco, la provoco, me dejo invadir una y otra vez por esos ojos turbios. Es lo único que necesito.


28
Dic 09

La niña en el radiador

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La primera vez que quise morir era domingo. Yo tendría unos 5 años y era invierno.

Recuerdo que hacía un frío tremendo así que me abracé a un radiador. El calor me calmó y logró frenar la angustia.

Ahora tengo 31 años y soy mucho más apacible y optimista, quiero decir que, jamás se me ocurriría matarme ni nada de eso, ya no soy tan desconsiderada ni tan vanidosa.

Ahora soy sonriente y serena.

En casa tenemos 8 radiadores.